Conforme nos vamos acercando al verano y abandonamos las frescas temperaturas, aumentan considerablemente los casos de apagados repentinos de los ordenadores, tanto en portátiles como en sobremesa.

Partimos de la base de que un ordenador es un equipo electrónico que trabaja con altas temperaturas con un sistema de seguridad que salta cuando la temperatura del equipo supera unos límites de seguridad.

Para mantener una temperatura aceptable de trabajo, disponen de un sistema de ventilación compuesto por:

  • Ventiladores de entrada de aire
  • Ventiladores de salida de aire
  • Pasta térmica
  • Ventilador del procesador
  • Disipadores de calor

En condiciones normales, esos elementos son capaces de expulsar el calor del interior del ordenador y dar entrada a aire fresco.

¿Qué ocurre cuando el aire que entra ya no es tan fresco?

¿Y si además de esto, sumamos que la pasta térmica ya está seca?

¿Y si para colmo nuestro ordenador se encuentra lleno de polvo?

Cuando se unen estas tres circunstancias nuestros equipos no consiguen disipar correctamente el calor y alcanzan rápidamente altas temperaturas que hacen que este se apague de forma repentina.

Por ello mismo es recomendable, al menos una vez al año, contratar a un técnico informático para que realice una labor de mantenimiento informático  en nuestro equipo.